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No tardaron mucho en llegar nuestros compañeros de lucha, que rápidamente congeniaron con Berenjeno y entraron en una fluida conversación:

-¿Bueno y cuál era la propuesta que tenían para nosotros? -preguntó Berenjeno.
-Pues muy fácil, hemos pensado que a lo mejor os podría interesar colaborar con nosotros como investigadores en alguno de nuestros departamentos; quién mejor que vosotros para detectar cualquier anomalía en el sector alimentario o algún otro relacionado con el mismo. Además, tengo entendido que os desenvolvéis bastante bien en este tipo de asuntos. –concluyó éste sonriendo.

Tras un pequeño debate interno entre nuestros ya pequeños héroes, Berenjeno -Quién si no- como representante del grupo, continuó la negociación:

-En principio la propuesta nos parece interesante, pero tendría que ser con la condición de que tuviésemos libertad absoluta respecto a horarios y forma de trabajo. Digamos, que a nosotros nos gustaría trabajar un poco a nuestro aire; aunque con absoluta seriedad claro.

-Tranquilos, que en ese aspecto no va a haber ningún problema -respondió nuestro interlocutor sorprendido.

Y de esta manera quedó cerrado el trato. A nuestros amigos ya solo les faltaba ganar el juicio para rematar la faena, pues habían solucionado la mayor parte de sus preguntas existencialistas, resuelto el caso de los mafiosos y encima, tenían un buen trabajo. ¿Qué más se podía pedir?

-Deberíamos acercarnos al hotel a cambiarnos- interrumpió Sandy -la hora del juicio se acerca y el tiempo pasa volando.
-Sí, tienes razón, debemos irnos ya -respondió Johnny.

Cogimos nuestras cosas y salimos todos del lugar vitoreados por la gente con que nos cruzábamos, que con gran simpatía nos animaba en tan difícil momento. Una vez en la puerta del hotel y habiendo solucionado el asunto de nuestro vestuario, partimos hacia el juzgado con optimismo pero a la vez con algunas reservas por lo que pudiese suceder; ya se sabe como son estos mafiosillos.

Y por fin llegó el momento. Una vez en la sala, un saludo a don Ricardo, situado en el banco contiguo, y su respuesta levantando el puño en señal de amenaza, marcó el comienzo de aquel singular juicio. 

Tras un sin fin de preguntas y respuestas por ambas partes y algunos momentos de tensión, fueron saliendo a relucir las causas por las cuales nos encontrábamos allí, dejando en más de una ocasión en entredicho al acusado y evidenciando su culpabilidad. Dos horas fueron suficientes para que el juez, hombre serio y con mano firme, condenara a aquellos malhechores a diez años de cárcel y a pagarnos además una suculenta indemnización. Un aplauso generalizado dio por concluido el acto dando paso a la inevitable rueda de prensa.

En vista de lo llamativo del caso y sabiendo su posible repercusión, se habían reunido para la ocasión tanto los representantes de los más prestigiosos periódicos, como los locutores de las principales cadenas televisivas. Éstos, lógicamente, nos frieron a preguntas:

-Perdonen, les habla un reportero de “La Gaviota”, ¿Les ha parecido justo el veredicto?
-Pues sí, estamos bastante satisfechos -respondió Johnny- y esperamos que esto sirva para evitar que se vuelvan a cometer este tipo de fechorías
-Represento a “Cinco Días”, ¿Piensan que sin la ayuda de Greenpeace el resultado hubiese sido el mismo?
-Es indudable que sin su inestimable ayuda nada hubiese sido igual -contestó esta vez Manzaneque- aunque se lo mereciesen de igual modo, claro. Han sabido mover los hilos con gran habilidad.

Y ya para finalizar, y como postre, dejamos el último reportaje para la principal cadena televisiva del pais:

-Bueno, ahora ya son ustedes famosos. ¿Creen que esto puede variar en un futuro su punto de vista sobre estos temas?, ya sabemos que la fama y el dinero corrompen.
-En este sentido estamos a salvo, pues nuestro carácter y forma de ser lo impedirían. Además, quiero aprovechar el momento para anunciar que este dinero vamos crear la A.S.H.F (Asociación de Seres Hortifrotícolas) una asociación que servirá para ayudar tanto a los que se encuentren en nuestro mismo caso, como para evitar que vuelvan a suceder cosas parecidas. Esto nos dará a todo unas posibilidades impensables hasta…

Mientras todo esto sucedía, el resto de la familia participaba también de alguna manera a través de la televisión, sintiéndose todos muy emocionados.

-Mamá, ¿Has visto que graciosos están? Si parecen actores -comentó mi hija.
-Sí hija y además ya puedes decir que para llegar hasta ahí, tu también aportaste tu granito de arena -respondió ésta pletórica.
-¡Mira!, ¡mira! ¡ese es Papá! ¡Y ésa, Sandy!… Los tres, la madre, la hija y Coqui miraban todo aquello fascinados cuando de repente y debido al la gran tensión acumulada, llego el momento tanto tiempo esperado.

-¡Ay hija!… ¡Que creo que ya!
-¿Que creo que ya qué, mamá?
-¡Que creo que ya esta aquí!
-¿Que ya está aquí el qué?, me estás volviendo loca.
¡La niña!, ¡la niña!… ¡Que ya está aquí la niña!

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