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Mis primeros recuerdos parten de una total oscuridad, gritos por todas partes, empujones y un terrible olor a alguna sustancia, que no sabría como definir. Pronto caímos en la cuenta de que estábamos dentro de un lugar, cuya única salida estaba en la parte superior. Era un contenedor; pero esto lo supimos más tarde. Una vez logramos salir de allí, todos nos miramos bastante sorprendidos, pues nadie sabía lo que estaba pasando. La noche, y sobre todo el frío, se encargaron de hacernos comprender que lo primero sería buscar un sitio donde resguardarnos. La decisión fue fácil: un caserón de ladrillo que teníamos justo delante parecía el sitio perfecto para nuestras pretensiones y sin pensarlo dos veces nos pusimos en marcha.

Johnny, que era bastante observador, detectó una ventana rota en la parte trasera de aquel edificio y rompiendo los cristales que todavía quedaban, entró por ella con gran habilidad. Pasado un rato, nuestro compañero volvió a aparecer de nuevo en escena y nos hizo una señal con la mano (por llamarlo de alguna manera), para indicarnos que ya podíamos pasar. Una vez todos dentro nos quedamos muy quietos observando lo que nos rodeaba.

Desde luego aquello era impresionante, y aunque en su momento todo nos pareció normal, ahora, sabiendo lo que sabemos, es evidente que aquel lugar podría haber sido cualquier otra cosa menos una fábrica. Tubos de ensayo, cubetas, fórmulas garabateadas en una pizarra, cientos de muestras en envases de cristal, en fin, que todo apuntaba a pensar en un laboratorio. Pasados los primeros momentos y estando todos un poco más tranquilos, dimos paso a nuestra primera reunión:

-Lo primero será presentarnos -dijo el inspector Berenjeno -aunque claro, es difícil presentarse cuando no se tiene nombre, o por lo menos eso creo yo.
-Lo mismo digo -comentó Manzaneque un poco asustado-. Y no solo es que no tengamos nombre, si no que además no sabemos ni lo que hacemos aquí.
-Está bien, está bien, ¡tranquilos!, lo importante señores, es no perder la calma -añadió Johnny con voz segura- vayamos por partes. Yo empezaría por inspeccionar el terreno para saber a que atenernos, luego ya pensaremos lo que hacer.

La idea nos pareció bien a todos y ya nos íbamos a poner en marcha cuando algo nos puso a todos en guardia.

-¡Hey!, ¿Habéis oído eso? -comentó Sandy asustada.
-Sí y además juraría haber visto a alguien mirando por aquella ventana -apuntó Manzaneque.
-¡Por favor!… os pido que no perdamos la calma -intervino de nuevo Johnny mirando a Manzaneque_. Lo que estás diciendo es imposible, todos sabemos que cuando salimos de aquel lugar allí no quedó nadie. Sigamos pues nuestro camino.

Mientras todo esto sucedía, me llamó la atención, que la única chica del grupo, Sandy, no parase de hacer extraños movimientos con unos objetos que había encontrado encima de una caja. ¿Qué estaría pasando? La única forma de no quedarme con la duda era preguntar:

-Perdone señorita ¿qué se supone que está haciendo?
-Bueno, la verdad es que no sabría como explicarlo. Me he encontrado esto aquí -dijo señalando un lápiz y una libreta- y sin saber ni cómo ni por qué soy capaz de poner cosas, que luego, al verlas de nuevo, logro entender. He pensado que si apunto todo lo que nos vaya pasando, tal vez luego nos pueda ser útil.

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-Es, es, eestupenda iidea señoorita -señaló Rarito- Me van a tener que peerdonar pero es que tengo ciertas dificuultades con el leenguaje.
-Tranquilo hombre no pasa nada, estás en familia -le contesté yo- Y por cierto señorita, yo también la felicito, esto parece que empieza a funcionar. Nada más dicho esto, aquel extraño ruido se oyó de nuevo.
-¿Hay alguien ahí? -preguntó una voz lejana- Si hay alguien ahí ya puede salir corriendo o llamo a la policía.

Un gran silencio se apodero del lugar. Pasados unos instantes aquel hombre, viendo que allí no había nadie, volvió a desaparecer por donde había venido.

-Tranquilos, parece que es alguien que cuida todo esto -comentó Sandy.
-Con que alguien mirando por la ventana ¡eh Manzaneque!
-Bueno hombre, no te pongas así -respondió éste un poco enfadado.
-Debemos tener más cuidado y no hacer ruido-intervino de nuevo Sandy- Juntémonos para poder hablar mas bajito.
-Bien, como parece que vamos a tener que pasar aquí la noche -comentó Johnny susurrando- creo que deberíamos empezar a buscar un buen sitio para ello.
-Sí, porque empiezo a estar cansado -dijo Manzaneque tocándose las “piernas”- Antes he
visto un sitio que podría valer; está bastante escondido y tiene pinta de ser calentito.
-¡Eso!, ¡eso!, ¡calentito!, ¡calentito! -saltó Johnny eufórico.
-¡Acepto encantada! -apoyó Sandy
-Y yo taambién -dijo Rarito.
-Está bien -concluí yo- ¡Aprobado por unanimidad!

Y allí quedó el grupo hecho una madeja, en lo que fue su primer día en éste nuestro mundo.

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