Que listo es el tonto y que tonto es el listo. Ninguno de los dos podría vivir sin el otro, pero parece ser que no lo saben. Si nos remitimos al Tao Te King (mi libro de viaje) podríamos leer:


Ciertamente, lo oculto y lo manifiesto 
se generan
el uno al otro.

 Dificultad y facilidad se complementan entre sí.

 Lo largo y lo corto ponen de manifiesto a
su contrario.

 Alto y bajo establecen la medida mutua.

 La voz y el sonido entre sí se armonizan.

 El atrás y el delante se suceden mutuamente


Tras leer esto es fácil deducir que sin tonto no habría listo ni viceversa y todo gracias, lógicamente, al hecho tan simple del comparativo. Por lo tanto yo les diría a ambos que se tratasen con más respeto y reverencia, ya que en el fondo son dos caras de una misma moneda.

Igual que este caso, existen otros muchos que vienen a ser lo mismo (buenos/malos, feos/guapos, altos/bajos etc…) que deberían servir para replantearnos este sistema tan simple de valores que nos han querido transmitir y que según mi opinión no funciona. Las cosas no son tan sencillas.

Todo en este mundo, por más “tonto” que parezca,  juega un papel imprescindible en este puzzle que es la vida, por lo que nada puede ser de ninguna manera despreciado.

No seamos pues tan tontos, de creernos unos listos.

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