Qué fácil es elegir cuando hay un sólo camino. El problema comienza cuando éste se bifurca y de forma exponencial se multiplican las dudas.

¿Quién es más listo, el que elige más rápido y sin dudar, o el que le cuesta más decidirse debido a que por su capacidad, puede ver un mayor número de opciones? Es por todos sabido que tomar las decisiones adecuadas forma parte del éxito en la vida pero… ¿Hasta qué punto eliges tú verdaderamente?

Elegir es escoger entre lo que hay y esto último lo tienes ahí delante en muchas ocasiones de forma casual (no podrías escoger entre estudiar o trabajar, si vivieses en una zona sin recursos y no tuvieses ni para cubrir las necesidades más elementales) y si no, recordemos los casos en que un amigo, un pariente, incluso un vecino, te hayan ofrecido una sustanciosa oferta de trabajo o que tu familia te esté esperando con los brazos abiertos y un puesto de directivo en la empresa, a que termines tus estudios.

Viendo esto, me resulta chocante ver como algunos se vanaglorian de su éxito personal, basado en gran medida en sus buenas elecciones, estando claro (por lo menos para mí) que en un alto porcentaje dichas decisiones se basan en hechos claramente casuales.

Después de lo dicho, creo que queda claro que quien realmente toma las decisiones somos nosotros…

y nuestras circunstancias.

Anuncios