Mira que me fastidia tener que utilizar este anglicismo en vez de decir correr, que es lo que me gustaría, pero es la única forma de que sepáis exactamente a lo que me refiero. Una vez aclarado esto, duro y a la cabeza.

Es gracioso ver a toda una marabunta de gente corriendo por los parques y calles de nuestras ciudades, ataviados con todo tipo de adelantos electrónicos que nos proporcionan en todo momento nuestro ritmo cardíaco, posición con GPS, tiempo de entrenamiento y otras informaciones al pelo, junto a modernas indumentarias creadas ex profeso para estos menesteres.

Yo sinceramente pienso que todo esto es fruto de nuestro querido humanoide del 2020, que atrapado por la modernidad y fruto de la sociedad del bienestar (sobra de alimentos y excesos de todo tipo) se dedica, de igual forma que el diablo, a matar moscas con el rabo cuando se aburre.

Que el deporte es bueno, pienso que es algo en lo que todos estamos de acuerdo, pero hombre, algo que tenga el aliciente de ganar, de saltar más, de lanzar más lejos, de divertirte con los demás componentes de un equipo e incluso, por qué no, de recorrer una distancia en el menor tiempo posible. Pero correr por correr…

Cuando me planteo casos como el que nos traemos entre manos, suelo recurrir al comparativo de la naturaleza (que como bien sabemos es sabia) para ver dónde puede residir el fallo. ¿Os imagináis al león, la cebra o cualquier animal salvaje, con unas mallas negras haciendo footing y pavoneándose ante el resto de sus iguales? Evidentemente no. Y si nos acercarnos a cualquier tribu amazónica nos daremos cuenta de que al no ser tan fácil conseguir los alimentos, lógicamente una vez satisfechas sus necesidades no se dedican a desperdiciar la energía en correr por correr, más bien se echan debajo de un árbol a disfrutar del momento. Y si no, fijaros en sus bonitas curvas de la felicidad.

Tal vez la única forma de entender esta actividad para alguien con pocas luces como yo, sea la preparación para futuras pruebas de carácter atlético, pero no por una cuestión de estética. Creo que la naturaleza te dota de unas facultades determinadas según tus necesidades y por lo único que entiendo que haya que correr es, entre otros casos, por la necesidad de cazar con lanza a un veloz animal, por no perder el autobús o porque te persiga la Guardia Civil.

Por cualquier otra razón… Quédate donde estés.

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