Anterior: https://ortiworld.wordpress.com/5-b-familia-numerosa/

Como todos los días, el despertador acudió puntual a su cita recordándome que era hora de levantarse. ¡Qué rabia!, ¡con lo bien que se está aquí! Después de una reconfortante ducha y un afeitado a conciencia, bajé para ver cómo habían dormido nuestros huéspedes y de paso preparar el desayuno para todos.

La casita seguía en orden y todos dormían plácidamente, lo cual me indicó que podía continuar. De repente, un ruido procedente del hogar de nuestros nuevos amigos llamó mi atención. Me acerqué poco a poco a la zona cero, y aunque estuve un buen rato pegando la oreja por aquí y por allá, no lograba detectar su procedencia. Por fin, y riéndome para mis adentros, recordé el comentario de Johnny del día anterior y pude comprobar que éste tenía razón. Rarito roncaba como un cerdo. 

No pudiendo quitarme de la cabeza lo sucedido, y sin poder parar de reír, empecé a pensar sobre lo qué podría darles de desayunar a los nuevos inquilinos, pues si he de ser sincero, no sabía ni tan siquiera si lo harían o no. Por si acaso preparé lo de todos los días, aunque eso sí, en mayor cantidad. Una vez terminado el desayuno y sin más demora, salí disparado para la oficina.

Papeles por aquí y por allá, reuniones, problemas y una sucesión interminable de llamadas, marcaban para mí lo que era una jornada laboral de un día cualquiera, en fin, ya sabéis lo que es esto del trabajo, y si no… mejor. Serían sobre las 11 cuando la secretaria me anunció que mi mujer estaba al otro lado de la línea.

-Hola cariño, buenos días
-Que tal Belencita, buenos días ¿cómo estás?
-Pues muy bien. Solo te llamaba para contarte que te has perdido un desayuno graciosísimo.
-¿Y eso?
-Pues aquí tus amigos, que casi se comen hasta la pastilla de jabón. Menos mal que Paula se ha dado cuenta a tiempo. Pero lo más simpático, ha sido ver a Coqui con sus tres añitos, enseñándoles a comer con los cubiertos. Eso sí, la broma me ha costado veinte minutos recogiendo, imagínate como ha quedado la cocina.

-Ya me imagino ya, menudos piratillas.
-Y nada mas, sólo te llamaba para contarte esto. Voy a terminar algunas cosas que tengo pendientes y me acercaré para comprar algo de comer.
-Muy bien preciosa, gracias por llamarme. Y no dudes en hacerlo otra vez si hay alguna novedad.
-Así lo haré cielo, hasta luego.

El resto de la jornada transcurrió sin ninguna novedad. Ya de vuelta a casa y deseando volver a ver a mi singular familia, decidí darles a todos una sorpresa comprando unos pasteles para merendar; después de lo que me había contado Belén seguro que sería divertido. Pero al llegar a casa… ¡Sorpresa!

Que pena que las cosas no salgan casi nunca como uno quiere. ¡Mi gozo en un pozo! Lo que en un principio parecía que iba a ser una tarde feliz y divertida, al final se convirtió en un pequeño drama. Mi hija, llorando como un cocodrilo en la mesa de su cuarto y Berenjeno tratando de consolarla, fue lo primero que vi al entrar en casa.

-Pero hija, ¿Qué te pasa?
-Nada papá, que soy tonta.
-¡Lleva más de media hora diciendo lo mismo! ¡Ya no sabemos que hacer! -comentó Manzaneque preocupado.
-Pero vamos a ver hija explícate, ¿qué es lo que ha pasado?
-Nada, que mañana tengo un examen de Conocimiento del medio y como siempre, lo he ido dejando y dejando y claro, ahora ya no me da tiempo.
-¿Y no sabes nada?
-!Hombre! ¡algo sé!, pero hay cosas como los cultivos, tipos de arboles frutales y en general todo lo referente a la agricultura que claro…
-Hija, pues ahora ya no hay remedio.
-¡Hey! ¡esperad un momento! quizá aun no esté todo perdido -intervino eufórico Johnny- realmente, esa es nuestra especialidad.
-¡Sí!, ¡es verdad! Además, todo esto nosotros lo sabemos, pero de primera mano. Tal vez podríamos ayudarte de alguna manera, aunque claro, no se me ocurre cómo -aclaró Sandy.
-Creo que yo sí sé la manera. Pero teneis que darme un poco de tiempo para que piense -dijo Berenjeno.

Éste, se quedó ensimismado y con la mirada perdida, a la vez que hacía gestos con la cabeza y las manos como si estuviese hablando con alguien. Parecía que estaba en otro mundo. Después de unos minutos y como si volviera de un largo viaje, aterrizó de nuevo junto a nosotros.

-Paula por favor, ¿me puedes dar un papel y un lápiz?, creo que ya lo tengo.
-Sí, toma.
-¡Estupendo!, ahora necesitaría que me ayudases a hacer un plano de la zona, donde aparezcan tu casa y el colegio.
-Casualmente hice uno el mes pasado en clase de dibujo -aclaró Paula- ¿te vale?

img026
-Pues nos va a venir como anillo al dedo -dijo Berenjeno, y se puso a trabajar con empeño en la elaboración del plan.

Siguiente: https://ortiworld.wordpress.com/6-b-problemas-en-el-cole/

Anuncios