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-Belén, ¿crees que Antonio podría ayudarnos con este asunto? Es un amigo informático muy preocupado por todos estos temas ecológicos -aclaré a la concurrencia.
-Sí, no es mala idea, además controla mucho Internet -respondió mi mujer.

Pues dicho y hecho.

-¡Antoñito!… ¡Campeón!
-¿Hombre Ósquitar, qué pasa?, ¿qué es de tu vida?
-Pues con más novedades de las que quisiera, pero ya te contaré con detalle. ¿Y Toni y Javi qué tal?
– Te puedes imaginar, creciendo por días. Anita también bien, en fin… todo en orden ¿Y a que se debe el honor de tu llamada?
-Me tienes que echar una mano. Necesito información sobre un tema un poco delicado y como sé que a ti te gustan mucho todas estas cosas.
-¿Y de qué se trata? Ya sabes que lo que esté en mi mano…
-Escucha, tengo noticias a través de una fuente fiable, de que en alguna zona de la Comunidad Valenciana hay una fabrica que puede que no sea lo que parece, es decir que más que una fábrica debe ser algún laboratorio clandestino o algo por el estilo.
-Bien, bien, esto me gusta, a ver si podemos meterle un buen puro a algún desaprensivo de estos. Perdona sigue, sigue.
-No nada, que hay un problema.
-¿Y es…?
-Que no tenemos más datos que esto. Bueno sí, hay algo más, pero de poco nos va a servir. La “persona” de la que te hablo, lo reconocería si viese el lugar físicamente. Si pudiésemos conseguir imágenes de fábricas por aquella zona sería estupendo.
-Está bien , investigaré a ver que consigo, aunque no quiero darte falsas esperanzas. Con tan pocos datos..
-No te preocupes, haz lo que puedas. Eso sí, y no es por presionarte, pero no ando sobrado de tiempo.
-Esto te lo miro yo en un pis-pas -contestó Antonio siempre tan dispuesto.
-Gracias amigo. Espero tu llamada.

Ahora, una vez hecha la consulta, ya sólo cabía esperar pero… como bien decía mi abuelo, a Dios rogando y con el mazo dando, es decir, lo que sí podíamos ir haciendo era preparar las cosas por si acaso teníamos que salir disparados. Una vez todo en orden, ya sólo quedaba dar a Paula las últimas instrucciones:

-Paula le he pedido a los tíos que vengan estos días a echaros una mano, haz el favor de colaborar con ellos. Cuida de tu hermano, no le hagas rabiar.
-Sí papi, seré una niña buena -contestó Paula con voz burlona.
-Óscar, tranquilo que no va a haber ningún problema -intervino Manzaneque dándome a entender que estando ellos allí, aquel comentario sobraba.
-Por cierto Berenjeno le dejo a la niña un número de teléfono para que estemos en contacto. El hecho de que no vengáis no significa que no podáis estar al corriente de todo.

El resto de la mañana lo pasamos jugando a las cartas, al parchís y sobre todo pendientes de la llamada de mi amigo Antonio.

Y por fin sonó el teléfono…

Paula, mi mujer y yo salimos disparados hacia el aparato, pero por desgracia éste dejó de sonar antes de que llegásemos. Todos nos quedamos mirándonos con cara de tontos.

-Óscar perdona -saltó de repente Manzaneque- no se si esto tiene algo que ver o no con lo sucedido, pero creo que tu hijo Coqui, está en la cocina hablando por teléfono con alguien. 

Belén y yo nos miramos y en ese momento caímos en la cuenta de que nuestro hijo, se nos había adelantado cogiéndolo antes que nosotros. Y de nuevo todos corriendo hacia allí.

-Hijo cariño dame el teléfono, por favor…
-Es que toy habando con papá de Tony.
-Si ya lo sé hijo pero pásamelo, anda chiquitín.
-Beeeno, tooooma.
-¿si?
-Osquitar, que hijo tan cachondo tienes.
-Sí, sí… cuando quiere es muy simpático -contesté irónicamente- Qué tal, ¿has podido averiguar algo?.
-Si, algo he conseguido, pero lo primero que quería preguntarte es si me estás ocultando algo, si hay algo que debería saber.
-¿Y eso?, ¿por qué te voy a estar ocultando algo?
-No sé, es que lo poco que he conseguido averiguar lo he tenido que sacar con sacacorchos, parece como si alguien tratase de evitar que accediésemos a esta información. Lo que está claro es que aquí hay algún control.
-¿Algún control?, tu has visto muchas películas de polis.
-Pues mira, no quería ser yo quien lo dijese pero me parece que has puesto el dedo en la llaga, a ese tipo de control me refería, al policial. Recuerdo una investigación que tuvimos en mi empresa por unos asuntillos digamos “sucios”, que por cierto, acabaron con el director. Te juro que me pasaban cosas parecidas a estas.
-Me estás asustando.
-No hombre no, tranquilo. Tu correo electrónico sigue siendo el mismo?.
-Sí, el mismo.
-Pues te voy a mandar unas imágenes de naves industriales, que pueden coincidir con los datos que me distes. Los he sacado de una encuesta que hizo la Comunidad Valenciana sobre el estado de sus fábricas y la adaptación de éstas a su entorno.
-Antonio, muchas gracias, no sabes el favor que me has hecho. A ver si nos vemos pronto.
-Muy bien Osquitar. ¡Ah! y ándate con cuidado con este asunto, que yo tengo mucho olfato y te digo que ahí pasa algo raro. 

Ahora la clave la tenían las fotos que Antonio me había mandado, con lo cual, el siguiente paso estaba claro: ¡La adoración del dios ordenador! Y nos pusimos todos a ello:

-¡Jo!, ¡no empujes! -dijo Manzaneque.
-¡Si eres tú! -le respondió Johnny.
-¡Haya paz hermanos! -intervino Sandy bromeando- centrémonos en lo que estamos, por favor.

Y ya no hubieron más comentarios y no por falta de ganas si no porque al igual que con la televisión, se quedaron maravillados con el ordenador.

-Bueno chicos -comenté emocionado- iros fijando por que voy a ir pasando foto tras foto a ver si os suena alguna, ¿vale?
-La primera…
-A mi ésta no me suena de nada -comentó Berenjeno- ¿y a vosotros?
-No, a mi no -dijo Sandy.
-A mi taampoco -continuó Rarito.
-¡Siguiente! -indiqué yo.
-Nada.
-¿Y ésta?
-Tampoco.
-Tampoco.
-Nada.

Pasado un rato todos empezamos a desesperarnos pues veíamos cada vez más lejos la posibilidad de conseguir algo a través de aquellas fotos.

-¿Qué tal ésta?
-Nada.
-¿Y esta?
-¡Espera un momento! -interrumpió Sandy- esto me suena.

Un gran silencio se hizo en la habitación.

-Sí, a mí también pero…no se, ¡hay algo que me despista!, ¡que no me cuadra! -dijo Johnny.
-¡Claro hombre!, ¡claro que nos suena! -Saltó Manzaneque- ¡ya decía yo! ¡Lo que estamos viendo es otra parte de la casa!, ¡Nosotros estuvimos en la zona trasera!
-¡Efectivamente! -comentó Berenjeno emocionado- has dado con la clave. Además, recuerdo perfectamente ese nombre puesto en algunas cajas:

¡FRUTAS Y VERDURAS TURIA!

Estaba claro… Este era el lugar.

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